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El coronavirus es declarado emergencia mundial por la Organización Mundial de la Salud (OMS), extendiéndose fuera de China.

El 31 de diciembre de 2019, las autoridades de la ciudad de Wuhan en la provincia de Hubei, China, reportaron un conglomerado de 27 casos de síndrome respiratorio agudo de etiología desconocida entre personas vinculadas a un mercado de productos marinos en la ciudad, que tiene una población de 19 millones de personas, de los cuales 7 fueron reportados como severos. El 7 de enero de 2020, las autoridades chinas informaron que un nuevo coronavirus (nCoV) fue identificado como la causa de esta patología.

Los coronavirus son una gran familia de virus que pueden causar desde resfrío común hasta neumonía grave. Afectan a numerosas especies de animales. Siete de ellos (incluído el descubierto ahora en China, llamado 2019-nCoV) pueden afectar a personas.

Los primeros casos se detectaron en diciembre en personas que habían estado en un mercado de pescado de Wuhan donde también se venden otros animales –especialmente aves y serpientes-. Como otros coronavirus, el 2019-nCoV es un virus procedente de otra especie que ha adquirido la capacidad de infectar a personas. La especie de la que procede aún no se ha identificado.

Provoca síntomas similares a los de una neumonía, ocasionando fiebre y dificultad respiratoria. Aunque dependiendo de la persona afectada, pueden ser muy leves, graves o incluso mortales.

En principio se suponía que solo podía transmitirse de animales a humanos, pero actualmente se sabe que se transmite de persona a persona.

Hay dos precedentes de epidemias graves causadas por coronavirus: el SARS (síndrome respiratorio agudo grave), que causó más de 8.000 casos y casi 800 muertes en 2002 y 2003, y el MERS (síndrome respiratorio de Oriente Medio), que ha causado unos 2.000 casos y unas 700 muertes desde 2012.

A la fecha hay más de 4.600 casos confirmados de los cuales el 99% se localizan en China. Se han registrado casos en otros países: Taiwán, Tailandia, Australia, Malasia, Singapur, Francia, Japón, Corea del Sur, Estados Unidos, Vietnam, Canadá y Nepal. Se reportaron más de 100 muertes por esta causa.

Dado que se trata de un nuevo virus, aún no se ha desarrollado ninguna vacuna para prevenir la infección.

Las medidas de prevención son las que corresponden a las enfermedades de transmisión respiratoria:

  • Evitar el contacto cercano con personas que cursan una infección respiratoria.
  • Higiene de manos frecuente y especialmente después del contacto directo con personas enfermas y su medio ambiente.
  • Las personas con infección respiratoria deberán mantener una distancia mayor a 2 metros, cubrirse la boca con el pliegue del codo o pañuelo descartable al toser y lavarse las manos.
  • Reforzar las medidas de prevención estándar en las instituciones de salud, en especial en los servicios de emergencia.
  • Descartar seguro de materiales cortopunzantes.
  • Manejo adecuado del ambiente y de los residuos patológicos hospitalarios.
  • Esterilización y desinfección de dispositivos médicos y hospitalarios.
  • Implementación de medidas estrictas de control de infecciones y de contacto.
  • Definición de áreas de espera específicas para los pacientes sintomáticos y ventilación ambiental frecuente y adecuada dentro de los establecimientos de salud.
  • Limpieza del entorno hospitalario.
  • Separación de al menos 1 metro de distancia entre los pacientes.
  • Evitar el contacto con animales silvestres/de granja.
  • No se recomienda ninguna medida específica para viajeros. Si presentara manifestaciones respiratorias durante o después del viaje se recomienda que consulte e informe su historia de viaje al profesional que lo asista.

La Organización Mundial de la Salud recomienda para las personas que viajen desde y hacia China el uso de barbijo y un pañuelo para cubrirse la nariz y la boca cuando se tose o se estornuda, lavarse las manos frecuentemente, evitar las aglomeraciones, y consultar al médico tan pronto se identifiquen síntomas. Por ahora, la OMS desaconseja la aplicación de restricciones de viaje o comercio a China.

Por el momento no hay reporte de casos en Argentina, pero existen los recursos necesarios para el diagnóstico y se están elaborando los protocolos necesarios para llevar a cabo frente a un caso sospechoso.

Dra. Florencia Cahn – Comité Científico Fundación Vacunar.

Última acutalización: 31/01/2020

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¿Por qué es importante la planificación antes de viajar?

Viajar es una experiencia más que gratificante. Pero para asegurarse una buena estadía, con preparar las valijas no basta, sino que también se deben tomar ciertos recaudos. En primer lugar, es imprescindible contratar un buen seguro médico por los días que se estará fuera del país, lo que será muy útil ante cualquier eventualidad. En segundo lugar, si se sospecha que en el destino elegido una enfermedad es endémica, lo mejor es consultar a un especialista en Medicina del Viajero entre cuatro y ocho semanas previas a la partida.

Este profesional no sólo indicará qué vacunas deben aplicarse antes de la travesía, sino también cuáles serán los medicamentos imprescindibles en el botiquín según el país a visitar. Por ejemplo, medicamentos para prevenir la malaria o tratar la diarrea.

En cuanto a las vacunas, sólo por nombrar las más frecuentes que se indican a los “trotamundos”, están las inmunizaciones contra fiebre amarilla, hepatitis A y B, gripe y tétanos. Es importante tener en cuenta que para una inmunización adecuada se requiere planificación, por lo que es necesario consultar con tiempo. En los casos en que una vacuna necesita más de una dosis para ser eficiente, se pueden aplicar “esquemas acelerados o rápidos”, con asesoría del profesional.

Cuando no se cuenta en la cartilla con la especialidad Medicina de Viajero y no es posible la consulta particular, la mejor opción es realizar una visita al médico clínico de cabecera, con la misma antelación y con carnet de vacunación en mano.
Los amantes de los cruceros deben tomar recaudos extra ya que estarán a bordo por períodos prolongados. Entre las prevenciones, están los controles odontológicos para que no presenten molestias imposibles de ser atendidas en la embarcación. Por otra parte, cabe recordar que según la Organización Mundial de la Salud, la mitad de las emergencias en los navíos ocurre en mayores de 65 años, y entre ellas están: mareos, malestar gastrointestinal, lesiones e infecciones respiratorias. Por ese motivo, todo este grupo debe vacunarse contra la gripe y la neumonía, según lo que indica el Ministerio de Salud.

Es importante que, antes de viajar, se reúna información suficiente sobre el lugar elegido, algo que puede llevar desde algunas semanas hasta incluso todo un año.

No sólo es necesario saber las principales atracciones turísticas, sino también el clima, el acceso al agua potable, la alimentación y cuestiones de higiene. De ese modo se sabrá si se deben llevar, por ejemplo, tabletas potabilizadoras de agua o repelentes para insectos.

El botiquín médico infaltable deberá contener productos como alcohol en gel, bandas adhesivas, gasas, termómetro, protector solar para cuerpo y labios y cremas para quemaduras, entre otros. Y en el neceser de remedios no deben faltar analgésicos, antiácidos, antihistamínicos, descongestivos, comprimidos para el mal de altura y medicamentos con receta para enfermedades preexistentes.

Como médico y comunicador, suelo viajar con frecuencia y no siempre cuento con el tiempo de antelación necesario para planificar un viaje. Por ende, si usted también está con poco tiempo y si en su agenda surgen viajes relámpago, es recomendable tener listo un bolso con lo básico, como documentos, ropa limpia, dinero, computadora y botiquín. Además, es necesario tomarse el tiempo para dormir al menos seis horas diarias, el tiempo necesario para que el cuerpo reponga energías, algo que es vital si en el trayecto se cruzan varias zonas horarias. Y si está mucho tiempo sentado, es recomendable estirarse para relajar articulaciones y levantarse y caminar de tanto en tanto.

Los pasajeros que viajan en avión asiduamente pueden tener más chances de presentar problemas de sueño causados por el jet lag, así como el aumento del riesgo de sufrir un mal propio de los viajes en avión como la trombosis venosa profunda (TVP), en la que se forman coágulos en las venas de las piernas por la quietud. Por lo tanto se debe estar atento si se presenta hinchazón en las extremidades inferiores, y de ser así, consultar al médico.

Si bien las recomendaciones antes de viajar pueden parecer muchas, nos servirán para enfrentar posibles situaciones y nos darán tranquilidad. Por ende, una vez que se tomaron estos recaudos, lo que no puede faltar en un viaje es el entusiasmo, ya que cada lugar nos depara una nueva aventura y experiencias ricas que no podremos olvidar.

Dr. Guillermo Capuya
M.N. 65404
Médico egresado UBA. Especialista en Urología.
Médico columnista C5N.