Si tenés que vacunar a tu hijo con las vacunas de calendario, completá el siguiente formulario y a la brevedad te contactaremos para brindarte un turno en sucursal.

Recordá que también podés solicitar un turno a través de nuestro sistema de autogestión las 24 h y de forma 100% segura.

Composición de la Vacuna Antigripal 2022

De acuerdo a recomendaciones emanadas de la Organización Mundial de la Salud (O.M.S), la composición de la vacuna antiinfluenza estacional que se autorizará para su uso en el hemisferio sur para la temporada 2022 deberá contener:

A) Vacuna trivalente – vacunas a base de huevo

an A/Victoria/2570/2019 (H1N1)pdm09-like virus;
an A/Darwin/9/2021 (H3N2)-like virus; and
a B/Austria/1359417/2021 (B/Victoria lineage)-like virus.

B) Vacuna trivalente – vacunas de base celular o recombinante

an A/Wisconsin/588/2019 (H1N1)pdm09-like virus;
an A/Darwin/9/2021 (H3N2)-like virus; and
a B/Austria/1359417/2021 (B/Victoria lineage)-like virus

C) Vacuna cuadrivalente o tetravalente -vacunas a base de huevo

an A/Victoria/2570/2019 (H1N1)pdm09-like virus;
an A/Darwin/9/2021 (H3N2)-like virus; and
a B/Austria/1359417/2021 (B/Victoria lineage)-like virus.
a B/Phuket/3073/2013 (B/Yamagata lineage)-like virus

D) Vacuna cuadrivalente o tetravalente – vacunas de base celular o recombinante


an A/Victoria/2570/2019 (H1N1)pdm09-like virus;
an A/Darwin/9/2021 (H3N2)-like virus;
a B/Austria/1359417/2021 (B/Victoria lineage)-like virus; and
a B/Phuket/3073/2013 (B/Yamagata lineage)-like virus.

IMPORTANTE: Cada dosis de vacuna deberá contener no menos de 15 microgramos/ HA de cada una de las cepas por cada dosis

Características de la vacunación antigripal en 2022:

Como ocurre anualmente la vacuna antigripal comenzará a administrarse seguramente a partir del mes de marzo y la vacunación se extenderá durante todo el otoño y comienzos del invierno.

Se dispondrá de vacunas trivalentes y cuadrivalentes, desarrolladas en huevos embrionados y en líneas celulares.

La vacunación es anual ya que el virus va cambiando (mutando) periódicamente.

Esta vacuna se puede administrar simultáneamente con la vacuna contra el COVID-19.

La vacunación antigripal cobra especial importancia en el contexto del COVID-19 ya que son enfermedades que tiene síntomas similares.

La vacuna antigripal la puede recibir cualquier persona a partir de los 6 meses de vida, pero está particularmente indicada en los grupos de mayor riesgo de complicaciones de está enfermedad.

Los grupos considerados de riesgo de complicaciones en Argentina incluyen los siguientes:

  • Niños entre 6 y 24 meses
  • Todos los adultos mayores 65 años
  • Embarazadas (en cualquier trimestre del embarazo o en los primeros 10 días del puerperio)
  • Personas entre 2 y 64 años con enfermedad pulmonar, cardiaca o renal crónica, diabetes, obesidad (índice de masa corporal mayor a 40)
  • Pacientes inmunosuprimidos como aquellos que fueron sometidos a trasplante, aquellos en tratamiento con quimioterapia o corticoides a altas dosis y los que tienen infección por VIH.
  • Personal de salud (debe vacunarse por el mayor riesgo de exposición y por la posibilidad de transmitir la enfermedad a poblaciones vulnerables)

Asimismo se recomienda la vacunación en convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos y contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales)

 

Recordar que los niños entre 6 meses y 8 años que nunca fueron vacunados contra la gripe, deben recibir dos dosis con un intervalo de 1 mes y, en años posteriores, una sola dosis.

Disponemos de vacuna antigripal cuadrivalente en todos nuestros centros y para el servicio de Vacunar en casa.

La cartera sanitaria recuerda la importancia de completar esquemas de vacunación y tener presente las medidas de prevención y detección de esta enfermedad.

La cartera sanitaria informa que se han registrado ocho casos sospechosos en nuestro país que se encuentran bajo estudio e investigación epidemiológica por parte de las jurisdicciones y aún no han sido clasificados como hepatitis graves de origen desconocido.

Desde el Ministerio de Salud se destaca que se trata de casos aislados y sin conexión alguna entre sí, al mismo tiempo que se enfatiza que no se trata de un brote sino de una situación que no escapa a lo que se notifica en forma habitual ya que todos los años se registran casos con cuadros similares de hepatitis agudas graves sin diagnóstico.

Igualmente, ante la alerta epidemiológica que se produjo en otros países del mundo y que también se emitió en nuestro país el día 27 de abril de 2022, se recomienda a la población controlar y completar los esquemas del Calendario Nacional de Vacunación para cada edad, realizar higiene frecuente de manos, evitar el contacto con personas enfermas, cubrirse al toser o estornudar y evitar tocarse ojos, nariz y boca.

Ante la presencia en menores de 16 años de síntomas compatibles con los de la hepatitis (fiebre, fatiga, pérdida del apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal, orina oscura, heces blancas, dolor articular e ictericia) se aconseja consultar al médico.

Por su parte, a los equipos de salud encargados de atender a la población pediátrica se recomienda sospechar hepatitis aguda de origen desconocido en aquellos casos con clínica compatible de hepatitis con pruebas negativas para hepatitis virales (A, B, C, D y E). Se recomienda incluir en el estudio de estos pacientes la detección de adenovirus.

Por otro lado, y con el objetivo de fortalecer la vigilancia de este tipo de eventos y estudiar en profundidad cada caso, quedó conformado un grupo de trabajo integrado por distintas áreas del Ministerio de Salud de la Nación, como la Dirección de Epidemiologia, la Dirección de Salud Perinatal y Niñez, la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles, el Programa de Control de Hepatitis Virales, la Coordinación de Salud Ambiental y el Laboratorio Nacional de Referencia de Hepatitis Virales y de Gastroenteritis Virales (INEI-ANLIS). A ellos se sumarán también representantes del Hospital Garrahan y sociedades científicas.

Además de analizar la situación epidemiológica, el equipo tendrá la tarea de generar una guía de recomendaciones para el abordaje integral de las hepatitis graves de origen desconocido y establecer mecanismos de difusión de la información. A su vez, se solicitarán muestras de cada uno de los casos sospechosos para realizar estudios complementarios en el Laboratorio Nacional de Referencia de Hepatitis Virales.

Hepatitis significa inflamación del hígado que puede ser de causa infecciosa, tóxica o autoinmune. En la mayoría de los casos, la hepatitis es provocada por un virus. Las hepatitis virales son causadas más frecuentemente por los virus de hepatitis A, B y C. El test para las hepatitis B y C permite iniciar un tratamiento oportuno y minimizar la transmisión.

Las hepatitis A y B son prevenibles a través de vacunas. Los tratamientos para la hepatitis B crónica y  la hepatitis C, son seguros y altamente efectivos.

El comienzo de las clases es un momento clave en la vida de los niños. La convivencia en la escuela con otros niños y adultos, los exponen al contagio de enfermedades prevenibles a través de la vacunación.

Durante el transcurso de la pandemia se ha visto una dramática caída de las tasas de vacunación. En promedio, la tasa de cobertura de las vacunas incluidas en el Calendario Nacional alcanzó el 69% en 2020, según los datos de la Dirección de Control de Enfermedades Inmunoprevenibles del Ministerio de Salud de la Nación, muy lejos de las tasas de 90 % recomendadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)

La mayor caída en el último año se registró en la cobertura de las vacunas que se aplican al ingreso escolar, muy probablemente como consecuencia del confinamiento y de la escolaridad virtual.  Así, la vacuna contra la polio se redujo 12,2 puntos porcentuales entre 2020 y 2019, la vacuna triple viral  12,4, y la triple bacteriana o DTP un 12,7.

Se torna entonces imprescindible poner énfasis en la importancia de cumplir con las pautas de vacunación establecidas en el Calendario Nacional y recuperar esquemas, en caso de ser necesario, para no dejar expuestos a los niños ante la posibilidad de resurgimiento de distintas enfermedades.

Las vacunas obligatorias al ingreso escolar son:

  • Vacuna triple bacteriana (DTP), contra la difteria, tétanos y coqueluche
  • Vacuna triple viral (SRP), contra sarampión, rubeola y parotiditis
  • Vacuna antipoliomielítica inactivada (IPV)
  • Vacuna antivaricela

Comité Científico Fundación Vacunar

La varicela es la enfermedad exantemática (comúnmente conocida como eruptiva) más frecuente. Es una enfermedad altamente contagiosa y es endemo-epidémica, lo que puede determinar brotes en instituciones cerradas como jardines maternales, colegios y centros asistenciales, entre otros.

El agente causal de la varicela es el virus varicela zóster (VVZ), miembro de la familia de los virus herpes, con capacidad de producir latencia tras la primoinfección. Durante el período de incubación el VVZ  llega a los ganglios de las raíces dorsales, en especial a los dermatomas que corresponden al trigémino, nervios torácicos y lumbares. En estas localizaciones, el VVZ queda latente de por vida pudiendo reactivarse sobre todo en situaciones de inmunodepresión. Su reactivación origina el herpes zóster.

El ser humano es el único reservorio conocido y las formas de transmisión más frecuentes son a través de la inhalación de pequeñas gotas de secreciones que se expulsan de forma inadvertida por la boca y la nariz al hablar, estornudar, toser o espirar (gotas de Flügge) o por contacto directo con el contenido de las vesículas de varicela o de zoster.

Es posible también la transmisión vertical (de madre a hijo) cuando la embarazada susceptible padece la infección durante el embarazo (transmisión intrauterina) o el periparto (transmisión perinatal).

Cuando la madre padece varicela 5 días antes o 2 días después del parto se produce la varicela perinatal, que puede ser un cuadro grave.

El período de contagio se extiende desde 2 días antes de la aparición del brote y se extiende hasta que las lesiones se transforman en costra. Luego de un período de incubación de 2 a 10 días comienzan las manifestaciones clínicas de la enfermedad; al principio con signos y síntomas inespecíficos como malestar general, inapetencia, cefaleas y dolor abdominal que suelen observarse en la mitad de los enfermos. Finalmente aparece el exantema o brote característico que habitualmente permite el diagnóstico de la enfermedad sin necesidad de estudios complementarios.

Es de distribución cefalocaudal (se inicia en cabeza y cara y luego se extiende a tronco, abdomen y extremidades) y presenta una evolución característica: comienza con una mancha rojiza (mácula) que luego se eleva (pápula), luego se transforma en vesícula con contenido líquido infectante y finalmente aparece la costra que marca el final del período de contagio. Una característica importante es que pueden verse lesiones en distintos períodos evolutivos.

La varicela fue considerada por años como una enfermedad benigna; sin embargo pueden presentarse complicaciones, poco frecuentes, que varían según la edad y las enfermedades de base del paciente. Estas pueden ser:

  • Complicaciones infecciosas
  • Locales, por estreptococo o estafilococo, como impétigo, celulitis, abscesos subcutáneos, linfadenitis, etc
  • A distancia: neumonía, sepsis, artritis
  • Complicaciones neurológicas: ataxia cerebelosa, meningitis, encefalitis, mielitis transversa
  • Complicaciones Respiratorias: neumonitis, más frecuente en adultos e inmunocomprometidos.

Por otra parte, el impacto socioeconómico que esta enfermedad produce, con un peso significativo en la atención de salud, costos sociales y en las consecuencias socioeconómicas derivadas del ausentismo y pérdida de productividad laboral de las personas encargadas de cuidar a los enfermos, contribuyó para que la varicela fuera jerarquizada como un problema prioritario de salud pública en nuestro país.

En este sentido, la vacuna contra el VVZ es una herramienta importante para reducir en forma significativa la carga de enfermedad, así como la morbimortalidad por sus complicaciones o formas graves de presentación, especialmente en las poblaciones de riesgo.

Es una vacuna a virus vivos atenuados incluída en el calendario nacional de vacunación desde el año 2015 como única dosis a los 15 meses de vida.

Los esquemas de dosis única tienen como objetivo principal reducir la morbilidad grave y la mortalidad por varicela, pero no son suficientes para limitar la circulación del virus y prevenir los brotes incluso en niños vacunados.
En cambio, los esquemas de dos dosis además de disminuir la morbilidad severa y la mortalidad, logran reducir significativamente el número de casos y posibles brotes en poblaciones vacunadas.

Es por eso que Ministerio de Salud de la Nación dispuso recientemente la incorporación de una segunda dosis para todos los niños y niñas que cumplan 5 años a partir del inicio de la estrategia (1° de enero de 2022).

Serán incluidos además en esta estrategia todos los niños y niñas mayores de 5 años (nacidos a partir del 1° de octubre de 2013) hayan o no recibido oportunamente la primera dosis de vacuna, en función de iniciar o completar su esquema de dos dosis.

El sarampión es una enfermedad altamente contagiosa, estimándose una tasa de ataque secundario de alrededor del 90 % en personas susceptibles  luego del contacto con un enfermo. La infección es producida por el virus del sarampión (virus ARN de cadena simple, perteneciente  a la familia paramyxoviridae del género Morbillivirus), que en ausencia de vacunación afecta principalmente a niños, pero también pueden infectarse personas de cualquier edad no inmunizadas.

La transmisión es de persona a persona, por contacto directo a través de gotitas Flügge o por propagación aérea, con menor frecuencia, ya que el virus puede sobrevivir en el aire hasta dos horas.

Tras un período de incubación de alrededor de 10 días, se manifiesta clínicamente con un período pre-exantemático de 3 o 4 días de duración, de comienzo brusco con  fiebre, coriza, catarro bronquial y conjuntival (enfermedad de los 3 catarros).

En el último día de este período aparece un enantema en la boca, blanquecino, (manchas de Koplic), en la cara interna de los carrillos a la altura del segundo molar.

El período exantemático se presenta con pequeñas lesiones eritematosas o maculopapulares que comienzan en la cara y tronco y después se extiende a los miembros (distribución cefalocaudal). Este período dura 4-5 días y la aparición del exantema coincide generalmente con el pico de fiebre. Comienza a desvanecerse para el tercer día, en el mismo orden en que se presentó, dejando una fina descamación en las zonas afectadas.

En los lactantes, niños pequeños y adultos mayores, pueden aparecer complicaciones. La frecuencia de las complicaciones depende mucho de la edad y  del estado nutricional de los niños; por esta razón, en los grupos con más bajo nivel socioeconómico se observa un mayor porcentaje de las mismas. De la misma manera aumenta cuando se trata de inmunocomprometidos (menores de un año, pacientes oncológicos, HIV, pacientes con enfermedades hematológicas etc.).

Las complicaciones  pueden ser:

  1. Propias del virus: hemorragias (se presentan con máculas y pápulas hemorrágicas), neumonitis (es la más común), encefalitis.
  2. Por infecciosas asociadas: neumonía, otitis. laringotraqueobronquitis

En el embarazo es causa de abortos y RCIU, con mayor incidencia de malformaciones cuando la infección se contrae durante el primer trimestre.

Una complicaciones menos frecuentes es una entidad denominada Panencefalitis esclerosante subaguda. Es una enfermedad crónica, progresiva y rara que afecta niños y adultos jóvenes. Se caracteriza por una historia de sarampión primario seguida por algunos años sin síntomas tras los cuales se inicia un deterioro psiconeurológico  lento y progresivo. El tratamiento recomendado es la administración de interferón y antivirales. ​No existe cura para esta enfermedad y el desenlace es fatal entre uno y tres años posteriores al diagnóstico.

El sarampión es letal hasta en 1-2 de cada 1000 niños que enferman. No existe tratamiento específico para el sarampión, sin embargo, para la prevención se dispone de una vacuna segura y eficaz en el Calendario Nacional de Vacunación de Argentina.

La vacuna disponible es  la triple viral (SRP) (sarampión, rubeola, parotiditis) (MMR II ©) en pediatría y la doble viral (SR) en la población adulta.

La triple viral es una suspensión de los tres virus vivos atenuados y el esquema recomendado es de dos dosis:

1° dosis: al año de vida

2° dosis: al ingreso escolar

Debe respetarse un intervalo mínimo de 4 semanas entre las dosis y en el caso de no haber recibido las vacunas según lo marca el calendario nacional, deberá completarse o recibir el esquema a los 11 años.

En la población adulta está indicada en el puerperio inmediato en mujeres susceptibles (una dosis de doble viral), debiendo hacerse hincapié en la inmunización de mujeres en edad fértil.

Las contraindicaciones de la vacuna son el embarazo, los menores de 6 meses, los estados de inmunosupresión, los cuadros febriles agudos y los antecedentes de alergia grave con dosis previa (generalmente por alergia a componentes de la vacuna como gelatina y neomicina)

ALERTA EPIDEMIOLÓGICA

La circulación del virus del sarampión en la Región de las Américas continúa activa. En el corriente año, entre la semana epidemiológica (SE) 1 y la SE 43, dos países y un territorio de la región notificaron casos confirmados de sarampión: Brasil, con 619 casos confirmados, los Estados Unidos de América, con 47 casos confirmados y Guayana Francesa, con 5 casos confirmados.

En Argentina, el último caso endémico se registró en el año 2000. Desde la eliminación de la enfermedad hasta el año 2018 se registraron un total de 43 casos importados y relacionados a la importación. Entre SE 1/2019 y 12/2020 se confirmaron un total de 199 casos de sarampión, de los cuales 18 fueron importados, 2 relacionados a la importación y 179 casos de origen desconocido, éstos últimos correspondieron al mayor brote desde la eliminación, que se extendió entre la SE 33 del año 2019 y la SE 12 del año 2020.

La Argentina mantiene su condición de país libre de sarampión. Sin embargo, la continua circulación del virus en otros países de la región y del mundo, sumado a la disminución de las coberturas de vacunación (que se acentuó durante la pandemia Covid 19) y la apertura de fronteras para viajeros provenientes del exterior, supone un  alto riesgo de importación de casos y desarrollo de brotes. Para sostener los logros y evitar la reintroducción del virus al país, se requiere sostener altas coberturas de vacunación con dos dosis de vacuna contra el sarampión (doble o triple viral) y un sistema de vigilancia sensible capaz de detectar oportunamente los casos y así evitar su diseminación.

Para evitar la reintroducción del virus del sarampión en el país, el Ministerio de Salud de la Nación recomienda:

Verificar esquema de vacunación completo para la edad según Calendario Nacional

  • De 12 meses a 4 años: deben acreditar UNA DOSIS de vacuna triple viral
  • De 5 a 50 años:  deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna con componente contra el sarampión aplicada después del año de vida (doble o triple viral) o contar con serología IgG positiva para sarampión
  • Las personas nacidas antes de 1965 se consideran inmunes y no necesitan vacunarse.

Para residentes de Argentina que viajen al exterior

  • Niños de 6 a 11 meses de vida: deben recibir UNA DOSIS de vacuna doble viral o triple viral (“dosis cero”). Esta dosis no debe ser tenida en cuenta como esquema de vacunación de calendario.
  • Niños de 12 meses: Deben recibir UNA DOSIS correspondiente al calendario
  • Niños de 13 meses a 4 años inclusive: deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna triple viral.
  • Mayores de 5 años y adolescentes: deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna con componente contra el sarampión (doble o triple viral) aplicada después del año de vida o confirmar la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión).
  • Adultos de 18 años y mayores: deben acreditar al menos DOS DOSIS de vacuna con componente contra el sarampión (doble viral) aplicada después del año de vida
  • Las personas nacidas antes de 1965: son consideradas inmunes y no deben vacunarse.
  • Embarazadas: Se recomienda viajar si acreditan al menos DOS DOSIS de vacuna con componente antisarampionoso (doble viral) aplicada después del año de vida o confirmar la presencia de anticuerpos contra sarampión (serología IgG+ contra sarampión). Se aconseja considerar aplazar y/o repogramar el viaje en embarazadas sin antecedentes comprobables de vacunación o sin anticuerpos contra el sarampión, así como en menores de 6 meses de vida por no poder recibir la vacuna y ser el grupo de mayor vulnerabilidad.

 

De acuerdo a resolución publicada por el Ministerio de Salud, se define la posibilidad de coadministrar las vacunas contra COVID-19 junto con cualquier otra vacuna del CNV, pudiéndose administrar el mismo día o en días diferentes, sin requerir intervalo entre las dosis.

La vacuna es la principal herramienta para prevenir la gripe y evitar sus complicaciones. Debe aplicarse todos los años, ya que el virus puede sufrir modificaciones o mutaciones frecuentes y la duración de la inmunidad se limita a los 10 meses de su aplicación.

Es una vacuna inactivada, segura y eficaz.

Si bien se recomienda la aplicación al comenzar el otoño (momento en que comienza la circulación viral), aún estas a tiempo de vacunarte y estar protegido.

La gripe o influenza es una enfermedad viral que se transmite fácilmente a través de las gotas que se expulsan al toser, hablar o estornudar. Los síntomas clásicos consisten en fiebre alta, mialgias, cefaleas, odinofagia (dolor de garganta), tos seca y decaimiento.

La gripe no es una enfermedad banal, sino que sus complicaciones pueden llevar a la hospitalización y a la muerte, especialmente en pacientes con factores de riesgo. En nuestro país todos los años se producen fallecimientos como consecuencia de la gripe y la mayoría de esos casos se dan en personas con factores de riesgo que no recibieron la vacuna antigripal.

Las recomendaciones nacionales de vacunación antigripal en la Argentina están dirigidas a disminuir las complicaciones de la Influenza. Por este motivo, las indicaciones son las siguientes:

  • Todos los adultos a partir de los 65 años.
  • Todos los niños entre 6 y 24 meses.
  • Las embarazadas en cualquier trimestre del embarazo o en los primeros diez días del puerperio si no se vacunaron durante el embarazo.
  • Todas las personas entre los 2 y los 64 años con factores de riesgo:
  • Enfermedad pulmonar crónica
  • Enfermedad cardíaca crónica (insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria, reemplazo valvular, enfermedades valvulares).
    Diabetes.
  • Inmunosupresión (infección por VIH, utilización de medicación inmunosupresora o corticoides a altas dosis).
  • Enfermedad oncohematológica y trasplante.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Obesidad con índice de masa corporal [IMC] mayor a 40.
  • Todos los trabajadores de la salud, por el mayor riesgo de exposición y por la posibilidad de transmitir la enfermedad a poblaciones vulnerables.
  • Retraso madurativo grave en menores de 18 años.
  • Síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves.
  • Tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico en menores de 18 años.
  • Convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos.
  • Contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales).

Más allá de las recomendaciones oficiales y de las incluidas en el calendario, cualquier persona a partir de los 2 años de vida que desee evitar padecer la enfermedad puede aplicarse la vacuna antigripal en vacunatorios privados.

Otras medidas para prevenir la gripe

Si bien no reemplazan la vacunación, el lavado frecuente de manos con agua y jabón o con soluciones alcohólicas, cubrirse la boca con el codo al toser o al estornudar, ventilar bien los ambientes y mantener las superficies limpias ayudan a prevenir la gripe.

Comité Científico
Fundación Vacunar

GRIPE

La gripe o influenza es una enfermedad viral que se transmite fácilmente a través de las gotas que se expulsan al toser, hablar o estornudar. Los síntomas clásicos consisten en fiebre alta, mialgias, cefaleas, odinofagia, tos seca y decaimiento.

La gripe no es una enfermedad banal, sino que sus complicaciones pueden llevar a la hospitalización y a la muerte, especialmente en pacientes con factores de riesgo. La incidencia anual es del 20% a 30% en niños y de 5% a 10% en adultos, y se estima que provoca anualmente en el mundo entre 3 a 5 millones de casos graves y 290.000 a 650.000 muertes anuales.

La eficacia y efectividad de la vacuna para prevenir la enfermedad en niños es variable, oscila entre 77% a 91% en niños de 1 a 15 años, mientras que para la prevención de complicaciones es del 51% en niños de 6 meses a 8 años y del 87% entre los 6 y 21 meses. Más allá de la eficacia/efectividad individual, se debe tener en cuenta el impacto que la vacunación en niños produce en otros grupos. Un ejemplo es el 80% de reducción en ETI (enfermedad tipo influenza) y ausentismo escolar en niños y adolescentes de 5 a 17 años que conviven con niños que asisten a guardería y que están vacunados. También en Japón se observó reducción en el número de muertes anuales por neumonía e influenza en adultos mayores al vacunar en forma obligatoria a los niños de 5 a 15 años.

En adultos jóvenes la vacuna puede prevenir entre el 70% y el 90% de los casos de influenza no complicada mientras que en adultos mayores de 60 años, la vacuna evita entre el 17% y el 53% de los cuadros de gripe no complicada,  previene el 32% a 45% de las hospitalizaciones por neumonía y el 31% al 65% de las muertes hospitalarias por neumonía e influenza

El objetivo de la vacunación antigripal es reducir las complicaciones, hospitalizaciones, muertes y secuelas ocasionadas por el virus de Influenza en la población de riesgo en Argentina. Deben vacunarse anualmente contra la gripe los niños entre 6 y 24 meses, todos los adultos mayores de 65 años, embarazadas (en cualquier trimestre del embarazo o en los primeros 10 días del puerperio), personas entre 2 y 64 años con enfermedades crónicas pulmonar, cardiaca o renal, diabetes  y obesidad (índice de masa corporal mayor a 40).

También los pacientes inmunosuprimidos, como aquellos que fueron sometidos a trasplante, aquellos en tratamiento con quimioterapia o corticoides a altas dosis y los que tienen infección por VIH.

El personal de salúd debe vacunarse por el mayor riesgo de exposición y por la posibilidad de transmitir la enfermedad a poblaciones vulnerables.

Asimismo se recomienda la vacunación en convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos. Y contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales).

Más allá de las recomendaciones oficiales y de las incluidas en el calendario, cualquier persona, a partir de los 2 años de vida, que desee prevenir la enfermedad, puede aplicarse la vacuna antigripal en vacunatorios privados.

Las vacunas antigripales actualmente disponibles en nuestro país comprenden dos subtipos de influenza A (H1N1 y H3N2) y uno o dos linajes del virus de influenza B (Victoria o Yamagata). De esta forma contamos con vacuna antigripal trivalente o cuadrivalente. Cualquiera de ellas puede administrarse tanto a niños como adultos, la cuadrivalente brinda una cobertura más amplia ya que previene la enfermedad por el linaje B.

Esta vacuna debe administrarse todos los años, ya que las mutaciones de los distintos subtipos y linajes de virus de influenza hacen que la vacuna del año anterior no sea efectiva o lo sea parcialmente.

En niños, la vacuna se puede administrar a partir de los 6 meses y, a partir de esa edad y hasta los 8 años, en aquellos que nunca fueron vacunados, se deben administrar dos dosis con un intervalo de 1 mes. En esos mismos niños en la vacunación de los años subsiguientes se debe administrar una sola dosis al igual que en adultos.

NEUMOCOCO

La neumonía es la infección respiratoria más grave y se presenta en forma variable aunque lo síntomas más frecuentes son la presencia de tos, fiebre, decaimiento, expectoración o flema y algunas veces dolor torácico y disnea. Hay que tener en cuenta que en niños muy pequeños o en personas de edad avanzada o en pacientes con disminución de sus defensas, estas manifestaciones pueden ser menos evidentes.

Si bien existen otras bacterias que pueden producirla, la que más frecuentemente produce neumonía en el ser humano es el Streptococcus pneumoniae, también denominado neumococo.

El neumococo, para poder producir una neumonía, primero coloniza la orofarínge, habitualmente sin producir síntomas. Luego, y por distintos factores que lo facilitan, como algunas infecciones virales como la gripe, llega al tejido pulmonar y produce infección. En algunos casos, el neumococo puede avanzar más allá del pulmón y transformarse en lo que se denomina enfermedad invasiva por neumococo (EIN). Puede llegar a la sangre produciendo bacteriemia y también alcanzar otros órganos y producir, por ejemplo, meningitis o artritis o llegar a otras localizaciones profundas. Esto último se observa con más frecuencia en los grupos denominados de riesgo para EIN.

Desde hace varias décadas se disponen vacunas contra el neumococo denominadas vacunas antineumocócicas, de las cuales en la actualidad contamos con la vacuna conjugada de 13 serotipos (PCV13) y la vacuna de 23 polisacáridos (VPN23).

En niños menores de 2 años, se utiliza únicamente la vacuna PCV13. En los EEUU esta vacuna produjo luego de su introducción, en menores de 2 años, reducción global del 55% en la incidencia de EIN y del 90% si solo se consideran a los 13 serotipos de la vacuna. También en ese país se observó una reducción de aproximadamente el 40% en la EIN en mayores de 65 años no vacunados con la PCV13 a causa del efecto indirecto de la vacunación en niños, ya que la vacuna reduce la colonización orofaríngea en población infantil. En Argentina, la información disponible sobre número de aislamientos de neumococos provenientes de EIN en menores de 5 años en dos periodos, pre-incorporación de la vacuna de 13 serotipos conjugada al calendario (2008-2011) y post-incorporación al mismo (2013-2015), demostró una disminución del 62,8% en los casos de esta enfermedad. También esta vacuna ha demostrado reducir en un 61% las otitis medias agudas de toda causa y alrededor del 90% de las otitis provocadas por serotipos contenidos en la PCV13. En Argentina, luego de la introducción en el calendario de PCV13, se observó un descenso en la incidencia de neumonía de aproximadamente un 30% en niños de un año y 27,4% en menores de 5.

El esquema de vacunación antineumocócica en niños en nuestro país, de acuerdo al calendario nacional de vacunación, es de 2 dosis a los 2 y 4 meses de vida con un refuerzo a los 12 meses. En aquellos niños que, por algún motivo, comienzan la vacunación más tardíamente, también deben recibir 2 dosis con un intervalo de 2 meses y un refuerzo entre los 12 y los 15 meses de vida. En niños mayores de 2 años no vacunados previamente, debe darse una dosis y un refuerzo luego de al menos 2 meses.

La vacuna antineumocócica de 23 polisacáridos (VPN23), ha demostrado ser efectiva en adultos para prevenir EIN entre un 56% y un 81%. Esta efectividad también se observa en grupos de riesgo como diabéticos, personas con EPOC, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, donde la efectividad para la prevención de EIN oscila entre un 65% y un 84%. También se ha demostrado que esta vacuna en adultos puede prevenir las complicaciones de las neumonías producidas por S.pneumoniae, reduciendo la hospitalización y la mortalidad.

En adultos, la vacuna conjugada de 13 serotipos ha demostrado que genera mayor respuesta de anticuerpos cuando se la compara con la vacuna de 23 polisacáridos, y también demostró prevenir la ocurrencia de un primer episodio de neumonía de la comunidad en adultos mayores por los serotipos incluidos en la misma con una eficacia del 45.56% y de un 75% para prevenir EIN producidos por esos serotipos.

La prevención de la enfermedad neumocócica a través de las vacunas está dirigida a los grupos de mayor riesgo de neumonía y de EIN, que son los siguientes:

  • Todos los niños menores de 2 años
  • Todos los adultos mayores de 64 años
  • Personas de cualquier edad con:
    • Enfermedades pulmonares crónicas
    • Enfermedades cardíacas crónicas
    • Enfermedades hepáticas
    • Diabetes
    • Fístulas de líquido cefaloraquídeo
    • Implantes cocleares
    • Tabaquismo
    • Insuficiencia renal crónica
    • Trastornos de la inmunidad
    • Falta de bazo (asplenia) funcional o anatómica
    • Otras condiciones o enfermedades que faciliten la infección por neumococo.

En todos los asos de niños menores de 2 años se debe aplicar solo la vacuna conjugada de 13 serotipos. En niños entre los 2 y 5 años que tengan indicación de vacuna antineumocócica, se debe administrar, además de la PCV13, la vacuna antineumocócica de 23 polisacáridos.

En los adultos a partir de 65 años o menores de esa edad con indicación de vacunación antineumocócica se administra el denominado esquema secuencial que incluye ambas vacunas, conjugada de 13 serotipos y la de 23 polisacáridos con la siguiente modalidad de administración:

*HIC: huéspedes inmunocomprometidos (incluye las siguientes condiciones):

  • Inmunodeficiencias adquiridas o congénitas
  • Infección por HIV
  • Insuficiencia renal crónica
  • Sindrome nefrótico
  • Leucemia, linfoma y enf Hodgkin
  • Neoplasias en general
  • Inmunosupresión inducida por fármacos
  • Tx ógano Sólido
  • Mieloma múltiple
  • Asplenia anatómica o funcional
  • Anemia de celulas falciformes
  • Implante coclear
  • Fístulas de LCR

**Nota: aquellos adultos que recibieron primero la vacuna VPN23, deben esperar un año para poder recibir la PCV13.

Las personas con trasplante de médula ósea (células progenitoras hematopoyéticas) deben recibir un esquema especial post trasplante que comprende la aplicación de entre 3 y 4 dosis de PCV13 y una de VPN23.

En adultos la vacuna PCV13 se administra una sola vez, mientras que de la VPN23 se debe administrar una dosis adicional a los 5 años de la primera en los huéspedes inmunocomprometidos o, en los adultos mayores de 65 años si recibieron una dosis de esta vacuna antes de esa edad y transcurrieron más de 5 años de dicha aplicación.

Comité Científico
Fundación Vacunar