La vacuna es la principal herramienta para prevenir la gripe y evitar sus complicaciones. Debe aplicarse todos los años, ya que el virus puede sufrir modificaciones o mutaciones frecuentes y la duración de la inmunidad se limita a los 10 meses de su aplicación.

Es una vacuna inactivada, segura y eficaz.

Si bien se recomienda la aplicación al comenzar el otoño (momento en que comienza la circulación viral), aún estas a tiempo de vacunarte y estar protegido.

La gripe o influenza es una enfermedad viral que se transmite fácilmente a través de las gotas que se expulsan al toser, hablar o estornudar. Los síntomas clásicos consisten en fiebre alta, mialgias, cefaleas, odinofagia (dolor de garganta), tos seca y decaimiento.

La gripe no es una enfermedad banal, sino que sus complicaciones pueden llevar a la hospitalización y a la muerte, especialmente en pacientes con factores de riesgo. En nuestro país todos los años se producen fallecimientos como consecuencia de la gripe y la mayoría de esos casos se dan en personas con factores de riesgo que no recibieron la vacuna antigripal.

Las recomendaciones nacionales de vacunación antigripal en la Argentina están dirigidas a disminuir las complicaciones de la Influenza. Por este motivo, las indicaciones son las siguientes:

  • Todos los adultos a partir de los 65 años.
  • Todos los niños entre 6 y 24 meses.
  • Las embarazadas en cualquier trimestre del embarazo o en los primeros diez días del puerperio si no se vacunaron durante el embarazo.
  • Todas las personas entre los 2 y los 64 años con factores de riesgo:
  • Enfermedad pulmonar crónica
  • Enfermedad cardíaca crónica (insuficiencia cardiaca, enfermedad coronaria, reemplazo valvular, enfermedades valvulares).
    Diabetes.
  • Inmunosupresión (infección por VIH, utilización de medicación inmunosupresora o corticoides a altas dosis).
  • Enfermedad oncohematológica y trasplante.
  • Insuficiencia renal crónica.
  • Obesidad con índice de masa corporal [IMC] mayor a 40.
  • Todos los trabajadores de la salud, por el mayor riesgo de exposición y por la posibilidad de transmitir la enfermedad a poblaciones vulnerables.
  • Retraso madurativo grave en menores de 18 años.
  • Síndromes genéticos, enfermedades neuromusculares con compromiso respiratorio y malformaciones congénitas graves.
  • Tratamiento crónico con ácido acetilsalicílico en menores de 18 años.
  • Convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos.
  • Contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales).

Más allá de las recomendaciones oficiales y de las incluidas en el calendario, cualquier persona a partir de los 2 años de vida que desee evitar padecer la enfermedad puede aplicarse la vacuna antigripal en vacunatorios privados.

Otras medidas para prevenir la gripe

Si bien no reemplazan la vacunación, el lavado frecuente de manos con agua y jabón o con soluciones alcohólicas, cubrirse la boca con el codo al toser o al estornudar, ventilar bien los ambientes y mantener las superficies limpias ayudan a prevenir la gripe.
Es importante recordar que, según las recomendaciones vigentes del Ministerio de Salud de la Nación, se debe separar la vacuna antigripal (o cualquier otra vacuna) de la vacuna contra Covid-19 con un intervalo de 14 días.

Comité Científico
Fundación Vacunar

GRIPE

La gripe o influenza es una enfermedad viral que se transmite fácilmente a través de las gotas que se expulsan al toser, hablar o estornudar. Los síntomas clásicos consisten en fiebre alta, mialgias, cefaleas, odinofagia, tos seca y decaimiento.

La gripe no es una enfermedad banal, sino que sus complicaciones pueden llevar a la hospitalización y a la muerte, especialmente en pacientes con factores de riesgo. La incidencia anual es del 20% a 30% en niños y de 5% a 10% en adultos, y se estima que provoca anualmente en el mundo entre 3 a 5 millones de casos graves y 290.000 a 650.000 muertes anuales.

La eficacia y efectividad de la vacuna para prevenir la enfermedad en niños es variable, oscila entre 77% a 91% en niños de 1 a 15 años, mientras que para la prevención de complicaciones es del 51% en niños de 6 meses a 8 años y del 87% entre los 6 y 21 meses. Más allá de la eficacia/efectividad individual, se debe tener en cuenta el impacto que la vacunación en niños produce en otros grupos. Un ejemplo es el 80% de reducción en ETI (enfermedad tipo influenza) y ausentismo escolar en niños y adolescentes de 5 a 17 años que conviven con niños que asisten a guardería y que están vacunados. También en Japón se observó reducción en el número de muertes anuales por neumonía e influenza en adultos mayores al vacunar en forma obligatoria a los niños de 5 a 15 años.

En adultos jóvenes la vacuna puede prevenir entre el 70% y el 90% de los casos de influenza no complicada mientras que en adultos mayores de 60 años, la vacuna evita entre el 17% y el 53% de los cuadros de gripe no complicada,  previene el 32% a 45% de las hospitalizaciones por neumonía y el 31% al 65% de las muertes hospitalarias por neumonía e influenza

El objetivo de la vacunación antigripal es reducir las complicaciones, hospitalizaciones, muertes y secuelas ocasionadas por el virus de Influenza en la población de riesgo en Argentina. Deben vacunarse anualmente contra la gripe los niños entre 6 y 24 meses, todos los adultos mayores de 65 años, embarazadas (en cualquier trimestre del embarazo o en los primeros 10 días del puerperio), personas entre 2 y 64 años con enfermedades crónicas pulmonar, cardiaca o renal, diabetes  y obesidad (índice de masa corporal mayor a 40).

También los pacientes inmunosuprimidos, como aquellos que fueron sometidos a trasplante, aquellos en tratamiento con quimioterapia o corticoides a altas dosis y los que tienen infección por VIH.

El personal de salúd debe vacunarse por el mayor riesgo de exposición y por la posibilidad de transmitir la enfermedad a poblaciones vulnerables.

Asimismo se recomienda la vacunación en convivientes o contactos estrechos de enfermos oncohematológicos. Y contactos estrechos con niños menores de 6 meses (convivientes, cuidadores en jardines maternales).

Más allá de las recomendaciones oficiales y de las incluidas en el calendario, cualquier persona, a partir de los 2 años de vida, que desee prevenir la enfermedad, puede aplicarse la vacuna antigripal en vacunatorios privados.

Las vacunas antigripales actualmente disponibles en nuestro país comprenden dos subtipos de influenza A (H1N1 y H3N2) y uno o dos linajes del virus de influenza B (Victoria o Yamagata). De esta forma contamos con vacuna antigripal trivalente o cuadrivalente. Cualquiera de ellas puede administrarse tanto a niños como adultos, la cuadrivalente brinda una cobertura más amplia ya que previene la enfermedad por el linaje B.

Esta vacuna debe administrarse todos los años, ya que las mutaciones de los distintos subtipos y linajes de virus de influenza hacen que la vacuna del año anterior no sea efectiva o lo sea parcialmente.

En niños, la vacuna se puede administrar a partir de los 6 meses y, a partir de esa edad y hasta los 8 años, en aquellos que nunca fueron vacunados, se deben administrar dos dosis con un intervalo de 1 mes. En esos mismos niños en la vacunación de los años subsiguientes se debe administrar una sola dosis al igual que en adultos.

NEUMOCOCO

La neumonía es la infección respiratoria más grave y se presenta en forma variable aunque lo síntomas más frecuentes son la presencia de tos, fiebre, decaimiento, expectoración o flema y algunas veces dolor torácico y disnea. Hay que tener en cuenta que en niños muy pequeños o en personas de edad avanzada o en pacientes con disminución de sus defensas, estas manifestaciones pueden ser menos evidentes.

Si bien existen otras bacterias que pueden producirla, la que más frecuentemente produce neumonía en el ser humano es el Streptococcus pneumoniae, también denominado neumococo.

El neumococo, para poder producir una neumonía, primero coloniza la orofarínge, habitualmente sin producir síntomas. Luego, y por distintos factores que lo facilitan, como algunas infecciones virales como la gripe, llega al tejido pulmonar y produce infección. En algunos casos, el neumococo puede avanzar más allá del pulmón y transformarse en lo que se denomina enfermedad invasiva por neumococo (EIN). Puede llegar a la sangre produciendo bacteriemia y también alcanzar otros órganos y producir, por ejemplo, meningitis o artritis o llegar a otras localizaciones profundas. Esto último se observa con más frecuencia en los grupos denominados de riesgo para EIN.

Desde hace varias décadas se disponen vacunas contra el neumococo denominadas vacunas antineumocócicas, de las cuales en la actualidad contamos con la vacuna conjugada de 13 serotipos (PCV13) y la vacuna de 23 polisacáridos (VPN23).

En niños menores de 2 años, se utiliza únicamente la vacuna PCV13. En los EEUU esta vacuna produjo luego de su introducción, en menores de 2 años, reducción global del 55% en la incidencia de EIN y del 90% si solo se consideran a los 13 serotipos de la vacuna. También en ese país se observó una reducción de aproximadamente el 40% en la EIN en mayores de 65 años no vacunados con la PCV13 a causa del efecto indirecto de la vacunación en niños, ya que la vacuna reduce la colonización orofaríngea en población infantil. En Argentina, la información disponible sobre número de aislamientos de neumococos provenientes de EIN en menores de 5 años en dos periodos, pre-incorporación de la vacuna de 13 serotipos conjugada al calendario (2008-2011) y post-incorporación al mismo (2013-2015), demostró una disminución del 62,8% en los casos de esta enfermedad. También esta vacuna ha demostrado reducir en un 61% las otitis medias agudas de toda causa y alrededor del 90% de las otitis provocadas por serotipos contenidos en la PCV13. En Argentina, luego de la introducción en el calendario de PCV13, se observó un descenso en la incidencia de neumonía de aproximadamente un 30% en niños de un año y 27,4% en menores de 5.

El esquema de vacunación antineumocócica en niños en nuestro país, de acuerdo al calendario nacional de vacunación, es de 2 dosis a los 2 y 4 meses de vida con un refuerzo a los 12 meses. En aquellos niños que, por algún motivo, comienzan la vacunación más tardíamente, también deben recibir 2 dosis con un intervalo de 2 meses y un refuerzo entre los 12 y los 15 meses de vida. En niños mayores de 2 años no vacunados previamente, debe darse una dosis y un refuerzo luego de al menos 2 meses.

La vacuna antineumocócica de 23 polisacáridos (VPN23), ha demostrado ser efectiva en adultos para prevenir EIN entre un 56% y un 81%. Esta efectividad también se observa en grupos de riesgo como diabéticos, personas con EPOC, enfermedad coronaria, insuficiencia cardíaca, donde la efectividad para la prevención de EIN oscila entre un 65% y un 84%. También se ha demostrado que esta vacuna en adultos puede prevenir las complicaciones de las neumonías producidas por S.pneumoniae, reduciendo la hospitalización y la mortalidad.

En adultos, la vacuna conjugada de 13 serotipos ha demostrado que genera mayor respuesta de anticuerpos cuando se la compara con la vacuna de 23 polisacáridos, y también demostró prevenir la ocurrencia de un primer episodio de neumonía de la comunidad en adultos mayores por los serotipos incluidos en la misma con una eficacia del 45.56% y de un 75% para prevenir EIN producidos por esos serotipos.

La prevención de la enfermedad neumocócica a través de las vacunas está dirigida a los grupos de mayor riesgo de neumonía y de EIN, que son los siguientes:

  • Todos los niños menores de 2 años
  • Todos los adultos mayores de 64 años
  • Personas de cualquier edad con:
    • Enfermedades pulmonares crónicas
    • Enfermedades cardíacas crónicas
    • Enfermedades hepáticas
    • Diabetes
    • Fístulas de líquido cefaloraquídeo
    • Implantes cocleares
    • Tabaquismo
    • Insuficiencia renal crónica
    • Trastornos de la inmunidad
    • Falta de bazo (asplenia) funcional o anatómica
    • Otras condiciones o enfermedades que faciliten la infección por neumococo.

En todos los asos de niños menores de 2 años se debe aplicar solo la vacuna conjugada de 13 serotipos. En niños entre los 2 y 5 años que tengan indicación de vacuna antineumocócica, se debe administrar, además de la PCV13, la vacuna antineumocócica de 23 polisacáridos.

En los adultos a partir de 65 años o menores de esa edad con indicación de vacunación antineumocócica se administra el denominado esquema secuencial que incluye ambas vacunas, conjugada de 13 serotipos y la de 23 polisacáridos con la siguiente modalidad de administración:

*HIC: huéspedes inmunocomprometidos (incluye las siguientes condiciones):

  • Inmunodeficiencias adquiridas o congénitas
  • Infección por HIV
  • Insuficiencia renal crónica
  • Sindrome nefrótico
  • Leucemia, linfoma y enf Hodgkin
  • Neoplasias en general
  • Inmunosupresión inducida por fármacos
  • Tx ógano Sólido
  • Mieloma múltiple
  • Asplenia anatómica o funcional
  • Anemia de celulas falciformes
  • Implante coclear
  • Fístulas de LCR

**Nota: aquellos adultos que recibieron primero la vacuna VPN23, deben esperar un año para poder recibir la PCV13.

Las personas con trasplante de médula ósea (células progenitoras hematopoyéticas) deben recibir un esquema especial post trasplante que comprende la aplicación de entre 3 y 4 dosis de PCV13 y una de VPN23.

En adultos la vacuna PCV13 se administra una sola vez, mientras que de la VPN23 se debe administrar una dosis adicional a los 5 años de la primera en los huéspedes inmunocomprometidos o, en los adultos mayores de 65 años si recibieron una dosis de esta vacuna antes de esa edad y transcurrieron más de 5 años de dicha aplicación.

Comité Científico
Fundación Vacunar

La coadministración de cualquiera de las vacunas disponibles contra COVID-19 con otras vacunas del Calendario Nacional no ha sido evaluada. Por este motivo, hasta tanto se tenga más información y considerando las recomendaciones internacionales al respecto, se recomienda respetar un intervalo de 14 días con la aplicación de otras vacunas.

En el caso de haberse aplicado simultáneamente con otra vacuna o con un intervalo menor a 14 días, deberá realizarse la notificación correspondiente del ESAVI, y a la fecha no está indicado aplicar nuevamente ninguna de las vacunas administradas.

Debe tenerse en cuenta que, ante una situación imprevista con potencial riesgo de vida como por ejemplo un accidente potencialmente rábico o una herida potencialmente tetanígena, deberá priorizarse completar el esquema antirrábico o antitetánico correspondiente (si tuviera indicación).

Posteriormente, se dará inicio o se completará (según corresponda) el esquema de vacunación contra la COVID-19, respetando un intervalo mínimo de 14 días desde la última dosis antirrábica o con componente antitetánico aplicada.

 

Comité Científico
Fundación Vacunar

Les informamos que el comienzo de la Campaña de la Vacuna Antigripal es el 1 de marzo. Ya se puede solicitar turno en nuestro Sistema de Autogestión para su aplicación a partir de esa fecha.

Actualmente no contamos con stock de la vacuna contra el COVID-19.

Cuando tengamos novedades al respecto, lo informaremos en nuestras vías de comunicación.

Contamos con stock en todos nuestros centros de:

  • Vacuna Antigripal adultos trivalente (a partir de los 3 años).
  • Vacuna Antigripal adultos cuadrivalente (a partir de 3 años) .

 

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¿Qué son los hantavirus?

Los hantavirus son un grupo de virus que se encuentran en ciertas especies de roedores. Algunos hantavirus pueden causar una enfermedad poco común pero grave llamada síndrome pulmonar por hantavirus.

¿Qué animales pueden trasmitir el hantavirus a las personas?

Algunos tipos de ratas y ratones pueden trasmitir el hantavirus a las personas. Como solo con estudios especiales de laboratorio es posible saber si un ratón o una rata están infectados con hantavirus, se debe evitar el contacto con todos los ratones y ratas silvestres.
Los perros y gatos no transmiten los hantavirus a las personas.

¿Quién puede contraer el hantavirus?

Cualquier hombre, mujer o niño que esté en contacto con roedores infectados, o que ingrese a ambientes contaminados por excretas de roedores con hantavirus puede enfermarse.

¿Cómo contraen el hantavirus las personas?

Las personas pueden contraer el hantavirus por inhalación de aire contaminado por el virus que eliminó el roedor infectado, tanto en lugares abiertos como cerrados: huertas, pastizales, galpones, etc. Las personas también pueden infectarse cuando tocan roedores, su orina, excremento o nidos o al ser mordidos por roedores infectados.
Mucho menos frecuentemente, uno se puede contagiar al estar en contacto con alguien que padece esta enfermedad.

¿Cuáles son los síntomas del síndrome pulmonar por hantavirus y en quiénes debe sospecharse esta enfermedad?

  • Los primeros síntomas de la enfermedad son similares a los gripales.
  • La enfermedad se inicia con fiebre alta, dolor de cabeza y músculos, mareos, escalofríos, náuseas, vómitos, diarrea, o dolores de estómago. Por lo general, no hay secreción nasal, dolor de garganta ni erupción cutánea.
  • Estos síntomas pueden durar varios días, luego de los cuales las personas comienzan con dificultad para respirar.
  • Se debe sospechar la enfermedad en personas que presenten estos síntomas y hayan estado potencialmente expuestos al virus por residir o haber viajado a áreas donde se están presentado casos de hantavirus.

¿Cómo se puede disminuir el riesgo de enfermar?

  • Mantenga a los ratones y ratas alejados de su hogar.
  • Elimine todo tipo de objeto que puede servir como sitio para anidar roedores.
  • Antes de ingresar limpie galpones y lugares frecuentados por roedores:
  • Ventile el lugar antes de entrar, porque la concentración de partículas contaminadas es sumamente peligrosa.
  • Moje todas las superficies con agua con lavandina diluida al 10% (1 parte de lavandina en 9 de agua) y deje actuar 30 minutos, deje ventilar y retírese por un tiempo.
  • Para la limpieza use guantes de goma, botas y barbijo o pañuelo.
  • Al terminar realice una higiene cuidadosa de su persona (manos, principalmente) y de los elementos utilizados y cámbiese de ropa.
  • Limpie todas las superficies donde pueda haber orina, excremento y nidos de ratones y ratas con desinfectante o con una solución de lavandina y agua.
  • Lave sus manos y cambie su ropa cada vez que haya frecuentado lugares donde puedan vivir roedores.
  • Use calzado cerrado y ropas que cubran el cuerpo y los miembros cuando concurra a zonas donde haya roedores.
  • Use guantes cuando deba manipular algún elemento que pueda estar contaminado con secreciones de roedores.
  • No se acueste sobre bolsas o en el suelo en zonas donde haya signos de roedores como deposiciones de los mismos.
  • Corte el pasto, maleza y arbustos alrededor de su casa.
  • Mantenga la leñera ordenada, limpia y alejada de la casa.
  • Mantenga lugares libres de maleza para los juegos de los niños.
  • Guarde todo alimento, incluidos los de animales domésticos en recipientes de plástico grueso, vidrio o lata con tapa hermética, a más 50 cm del suelo.
  • Mantenga dentro de recipientes tapados los residuos. Saque los mismos en horario de recolección en caso de no contar con este servicio entierre la basura a más de 30 cm de profundidad.
  • No ahuyente o moleste la fauna de predadores de roedores como lechuzas, lechuzones, chimangos, etc.

¿Existe algún tratamiento disponible para esta enfermedad provocada por hantavirus?

Por el momento no existe un tratamiento especifico para las infecciones por hantavirus, solo existen medidas de sostén. Si usted sospecha que puede padecer una enfermedad causada por hantavirus debe consultar de inmediato en el servicio de salud más cercano.

 

Comité Científico VACUNAR
Fuente: Ministerio de Salud y Desarrollo Social